La estructura de un sitio web

La estructura de un sitio web

Este artículo lo redacté cuando comencé mi actividad en el mundo del diseño web. Como se notaba ya el paso de los años, lo he actualizado para que sea más útil y esté a la línea actual que sigue el blog.

diciembre 2025

Cuando uno empieza a interesarse por el desarrollo web suele centrarse en la parte más visible: el diseño, las páginas en sí o cómo se programa cada cosa. Sin embargo, antes de ponerse a maquetar o escribir una sola línea de código es importante entender cómo se organiza la estructura de un sitio web. Esto tiene que ver con cómo se distribuye la información, cómo se agrupan las secciones y cómo se navega entre ellas.

Durante mis primeros proyectos como desarrollador web me di cuenta de que este punto era uno de los que más dudas generaba. No porque sea complicado, sino porque se trata de pensar la web como un conjunto y no como páginas sueltas. Así que en este artículo quiero repasar esa idea de manera general, sin entrar aún en aspectos más técnicos.

Páginas y secciones

En una web podemos distinguir entre páginas y secciones. Las páginas son documentos concretos (por ejemplo, «Quiénes somos»), mientras que las secciones son bloques temáticos más amplios que agrupan varias páginas (por ejemplo, «Servicios»). Es una distinción sencilla pero útil para ordenar la información.

Lo habitual es que la web cuente con una estructura jerárquica donde algunas páginas dependen de otras. En la práctica, esto se traduce en menús principales con enlaces a las secciones más importantes y, dentro de ellas, accesos a páginas más específicas. Esta jerarquía ayuda tanto al usuario como a los buscadores a entender cómo está organizado el sitio.

El menú como guía

El menú es la herramienta principal de navegación y por tanto debe reflejar bien la estructura del sitio. No hace falta que contenga todas las páginas, solo las más relevantes. El resto puede organizarse mediante submenús o enlaces internos.

Cuando planteamos una web desde cero, una buena práctica es anotar primero las secciones que queremos que tenga el sitio y a partir de ahí decidir qué páginas irán dentro de cada una. Es un ejercicio sencillo que ayuda a visualizar la estructura completa antes de entrar en la parte técnica. También facilita que el usuario pueda encontrar loi que busca sin tener que recorrer toda la web.

Recuerdo que en un seminario práctico sobre arquitectura de la información, trabajamos estructuras complejas mediante postits. En ellos escribíamos los nombre de diferentes páginas y en un panel las íbamos colocando en orden y jerarquía. De este modo, de una manera muy natural creas el esquema de navegación. Para la mayoría de los portales que he creado no he necesitado usar esta técnica, pero cuando el proyecto es grande y un cliente no lo tiene definido, puedo asegurar que es realmente útil (especialmente si trabajas en equipo).

URLs y coherencia

Otro aspecto importante es la coherencia entre estructura y URLs. Si tenemos una sección de servicios, lo lógico es que las páginas que formen parte de ella sigan ese patrón (por ejemplo, «/servicios/diseno-web»). Aunque a veces se pasa por alto, una buena organización de URLs mejora la claridad del sitio y facilita el posicionamiento.

No voy a entrar aquí en cuestiones avanzadas de SEO, pero sí conviene recordar que las URLs no son un elemento aislado: forman parte de la estructura y deben respetarla.

Evitar estructuras innecesariamente complejas

En ocasiones se tiende a crear demasiados niveles, menús muy largos o secciones que no aportan nada. Mi experiencia como desarrollador web es que las mejores estructuras suelen ser las más sencillas. Si un web requiere muchas secciones quizá sea señal de que necesita reorganizarse o que algunas podrían agruparse.

Suele hablarse de la «Regla de los tres clics» que consiste en que si un recurso está a más de tres clics de navegación, será tedioso para el usuario y hay que evitarlo. No es que haya que cumplir siempre esto porque en ocasiones es imposible, pero está bien tenerlo en mente.

A la hora de diseñar la estructura conviene hacerse una pregunta simple: ¿puede el usuario entender la web de un vistazo? Si la respuesta es no, es probable que necesite una revisión. Y si te dedicas a esto, probablemente necesitarás repetírselo varias veces al cliente, que en ocasiones tiende al horror vacui, que diría mi profesora de historia del arte.

Preparar el terreno para la maquetación

Tener clara la estructura de la web antes de empezar la maquetación facilita mucho el trabajo posterior. Permite decidir con más criterio qué plantillas se necesitarán, cómo se distribuirán los contenidos y qué elementos serán comunes en varias páginas. También evita cambios frecuentes durante el desarrollo, que suelen venir motivados por no haber definido bien la estructura inicial.

Con esto no quiero decir que la estructura tenga que ser inamovible, pero sí es importante partir de una base clara para evitar complicaciones innecesarias después. Y de nuevo, si te dedicas al desarrollo web, esto es algo que te conviene cerrar lo máximo posible con el cliente antes de pasar a fases más técnicas del proyecto (tanto es así que yo incluso lo cierro por contrato). Se produce una pérdida de tiempo terrible cuando este aspecto no se ha trabajado correctamente.

Un paso más

Conocer la estructura de una web es fundamental para desarrollar con orden y evitar problemas posteriores. No es algo especialmente técnico, pero sí una parte esencial del proceso. En otro artículo hablaré sobre buenas prácticas a la hora de planificar contenidos, que suele ser el siguiente paso natural cuando ya tenemos claro el esquema general de la web.

Jesús Tovar - Desarrollador web freelance Sevilla

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